
Al cabo de unas horas. Agotada por el calor Marta pudo llegar al aeropuerto de la Habana. Eran épocas del inombrable De la Rúa. Argentina se había pronunciado en contra de Cuba. Al mostrar su pasaporte argentino junto a los de otros viajantes los agentes de migraciones hicieron lo imposible para demorar su salida del país.
Así fue que pasaron más de un día en el aeropuerto retenidos hasta que el consulado intervino.
Así pues una docente universitaria que fue a colaborar con una universidad cubana se vio implicada en un minúsculo conflicto internacional.
"Soy Argentina no su enemigo"- Esbozaron sonrisas.
Años más tarde Fidel hablaría en Buenos Aires ante una multitud.
Hoy nuevamente besamos los pies de George.
Lleva siempre tu visa.




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